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Blog colectivo con escritores sumamente ociosos, tratando temas diversos como Anime, Videojuegos y cualquier cosa que se les ocurra...

El Castillo Errante de Howl – Capitulo 2

Castillo errante de howl - Capítulo 2
Castillo errante de howl - Capítulo 2

Hola estimados ociosos, después de un arduo trabajo aquí les traigo el segundo capitulo de esta maravillosa historia, si aún no se han leído el primero no teman!, tan solo vayan a este link :) Capitulo 1

Espero que les guste este capitulo y que sigan disfrutando de esta genial obra tanto como la he disfrutado yo ya tantas veces, saludos!

CAPITULO 2: En el cual Sophie es obligada a buscar su fortuna.-

“¿Qué?”, Sophie miro a la chica sentada en el banco frente a ella, se veía exactamente como Lettie, usaba el segundo mejor vestido azul de Lettie, un vestido maravilloso que le lucia perfectamente, tenía el cabello oscuro y los ojos azules de Lettie.

“Soy Martha”, dijo su hermana, “¿A quien atrapaste cortando la ropa de seda de Lettie?, yo nunca le dije nada, ¿tu le dijiste?”

“No”, dijo Sophie bastante impresionada, ahora podía ver que era Martha, ahí se veía la forma de torcer la cabeza de Martha, y la manera en la que Martha entrecruzaba sus manos alrededor de sus rodillas moviendo sus dedos gordos. “¿Por qué?”.

“He estado temiendo que vinieras a verme”, dijo Martha, “porque sabía que tendría que decirte, es un alivio ahora que lo he hecho, prométeme que no le dirás a nadie, se que no lo harás si lo prometes, eres tan honorable”.

“Lo prometo”, dijo Sophie, “Pero ¿Por qué?, ¿Cómo?”

“Lettie y yo lo acordamos”, dijo Martha moviendo sus dedos, “porque Lettie quería aprender magia y yo no, Lettie es inteligente y quiere tener un futuro donde pueda demostrarlo… solo trata de decirle eso a nuestra madre, está demasiado celosa de Lettie aun para ver que tan inteligente es”.

Sophie no podía creer que Fanny fuera así, pero lo dejo pasar, “pero ¿y tu?”.

“Come tu pastel”, dijo Martha, “Esta bueno, y si, yo también puedo ser inteligente, solo me llevo dos semanas en casa de la señora Fairfax para encontrar el hechizo que estamos utilizando, me levantaba de noche a leer sus libros a escondidas y la verdad no fue difícil, luego le pedí venir a visitar a mi familia, y dijo que si, es un amor, pensó que extrañaba la casa, así que tomé el hechizo y vine aquí y Lettie regresó a donde la señora Fairfax pretendiendo ser yo. La parte mas difícil fue la primera semana cuando no sabía todo lo que se suponía ya había aprendido, fue horrible, pero descubrí que le agradaba a la gente y ya luego todo estuvo bien y la señora Fairfax no ha corrido a Lettie, así que supongo que ella también pudo arreglárselas”.

Sophie masticaba su pastel sin realmente saborearlo, “Pero ¿qué te hizo querer hacer esto?”

Martha se meció en su silla sonriendo, retorciendo sus dedos, “Quiero casarme y tener diez hijos”

“¡No eres lo suficientemente mayor!”, dijo Sophie.

“No aun”, accedió Martha, “Pero verás, tengo que comenzar temprano si es que quiero poder tener diez hijos, y de esta forma puedo ver si a la persona que quiero le gusto como realmente soy, este hechizo irá desapareciendo gradualmente y cada vez me veré como yo misma”.

Sophie estaba tan sorprendida que terminó de comer su pastel sin siquiera saber de que clase había sido, “¿Por qué diez hijos?”.

“Porque esos son los que quiero”, dijo Martha.

“¡Nunca lo supe!”

“Bueno, no estaba bien andar diciendo esas cosas cuando estabas demasiado ocupada respaldando a nuestra madre acerca de cómo debería buscar mi fortuna”, dijo Martha, “Tu pensabas que mi madre realmente quería eso, y en ese entonces yo también lo pensé, hasta que murió nuestro padre y vi que solo trataba de deshacerse de nosotros… ¡enviando a Lettie a donde podría conocer a un montón de hombres y casarse y enviándome a mí lo mas lejos que pudo! Estaba tan molesta que pensé ¿Por qué no? Y hable con Lettie y estaba tan molesta como yo, así que lo planeamos. Estamos bien ahora, pero las dos nos sentimos mal por ti, eres demasiado buena e inteligente para estar atrapada en esa tienda de sombreros por el resto de tu vida, hablamos de ello pero no supimos que hacer”.

“¡Yo estoy bien!” dijo Sophie, “solo un poco aburrida”.

“¿Bien?”, exclamó Martha, “¡Si, claro, se nota por el hecho de que no te hayas siquiera acercado aquí en meses y luego te apareces en ese horrible vestido gris y chal, luciendo como si hasta yo te diera miedo!, ¿Qué te ha estado haciendo nuestra madre?”

“Nada” dijo Sophie sintiéndose incomoda, “Hemos estado muy ocupados, no deberías hablar de Fanny de esa forma Marta, ella es tu madre”

“Si, y soy lo suficientemente como ella para entenderla, por eso es que me envió tan lejos o al menos lo intento, nuestra madre sabe que no tienes que ser poco amable con alguien para poder explotarlo, ella sabe lo laboriosa que eres y que tienes la idea de ser un fracaso solo por ser la mayor, te ha manejado a la perfección y te tiene esclavizada, apuesto que ni siquiera te paga”.

“Aún soy una aprendiz”, protestó Sophie.

“También yo, pero recibo un pago, los señores Cesari saben que lo merezco”, dijo Martha, “La tienda de sombreros es una mina estos días, ¡y todo gracias a ti!, fuiste tu la que hizo ese sombrero verde que hace que la esposa del alcalde parezca una adolescente, ¿no?”

“El verde Oruga, yo lo decore”, dijo Sophie.

“Y el gorro que Jane Farrier llevaba cuando conoció al conde, eres un genio con las manos y la ropa, madre lo sabe, sellaste tu destino cuando hiciste ese traje para Lettie el día del trabajador pasado, ahora tu ganas dinero mientras ella sale a gastárselo…”

“Sale a hacer las compras”, dijo Sophie.

“¡Las compras!”, gritó Martha, “eso le lleva solo media mañana, yo la he visto Sophie y he oído las habladurías, anda por ahí en un carruaje rentado, con ropas nuevas pagadas con tu esfuerzo visitando todas las mansiones del valle, dicen que esta pensando comprar la casa grande junto a Vale End y acomodarse allí ¿y donde estás tu?”.

“Bueno Fanny tiene derecho a un poco de placeres después de todo su arduo trabajo al criarnos, supongo que yo heredare la tienda”.

“¡Que destino!.. Mira…”. Pero en ese momento dos cajas vacías de pastel fueron sacadas al otro lado del cuarto y un aprendiz asomó su cabeza por el espacio libre, “Me pareció escuchar tu voz Lettie” dijo sonriendo de la manera mas amigable, “El nuevo lote de pasteles esta listo, avísales”, su cabeza rizada y de alguna manera florida desapareció de nuevo, Sophie pensó que parecía un joven agradable, quiso preguntarle a Martha si este era el joven al que realmente quería pero no tuvo la oportunidad. Martha se levantó aun hablando, “Debo decirle a las chicas que vengan a llevar esto hasta la tienda, ayúdame con esta”, arrastró la caja mas cercana y Sophie la ayudó a llevarla hasta la puerta de la repleta y ruidosa tienda. “Debes hacer algo por tu bien Sophie, Lettie insistía en que no sabia que iba a ser de ti una vez que no estuviéramos cerca para darte un poco de autoestima, estaba en lo correcto al preocuparse”.

En la tienda, la señora Cesari tomó la caja en sus grandes brazos mientras gritaba instrucciones y una fila de gente se apresuraba a buscar mas pasteles. Sophie se despidió y salió en el bullicio, no le parecía correcto robar mas del tiempo de Martha, además necesitaba estar sola para pensar, corrió a casa. Había fuegos artificiales, subiendo desde el campo junto al río donde estaba la feria, parecían estar compitiendo con las explosiones azules del Castillo de Howl, Sophie se sintió mas invalida que nunca.

La mayor parte de la siguiente semana se la pasó pensando, todo lo que había pasado la había dejado muy confusa y descontenta, las cosas parecían no ser de la forma que ella había pensado que eran. Martha y Lettie la tenían muy sorprendida, las había malinterpretado toda su vida, sin embargo aun no podía creer que Fanny era la clase de persona que Martha decía que era.

Había un montón de tiempo para pensar, como Bessie se había marchado para casarse después del día del trabajador, Sophie estaba casi siempre sola en la tienda, Fanny por su parte pasaba mucho tiempo afuera, gastando el dinero o no y el negocio había disminuido mucho una vez pasado el día del trabajo. Luego de tres días, Sophie consiguió el coraje suficiente para preguntarle a Fanny, “¿No debería ganar un sueldo?”.

“!Por supuesto querida, con todo lo que haces!”, le respondió Fanny calurosamente mientras arreglaba un sombrero adornado con rosas en la ventana principal de la tienda. “Hablaremos de eso después de que haga las cuentas esta noche”. Después de eso salio y no regresó hasta después que Sophie cerrara la tienda y se llevara los sombreros que faltaban por decorar a la casa de al lado.

Al principio Sophie se sintió mal por hacerle caso a Martha, pero cuando Fanny no menciono un sueldo ni esa noche ni en ningún momento de la siguiente semana, Sophie comenzó a pensar que Martha tenía razón.

“Tal vez si me están explotando”, le dijo a un sombrero que decoraba con seda roja y unas cerezas de cera, “Pero alguien tiene que hacer esto o sino no habría sombreros para vender”. Terminó ese sombrero y comenzó con uno blanco y negro muy moderno y un pensamiento nuevo llegó a ella “¿Acaso importa si no hay sombreros para vender?”, le preguntó, miro alrededor los sombreros terminados y la pila de los que aun faltaban por decorar “¿Qué de bueno tienen todos ustedes?, ¡definitivamente no me están haciendo a mi ni un poco de bien!”.

Estuvo a punto de levantarse e irse de la casa a buscar su fortuna, hasta que recordó que era la mayor así que no había punto en hacerlo, tomó de nuevo el sombrero suspirando.

A la mañana siguiente, estaba sola en la tienda aun bastante molesta cuando una clienta entro molesta a la tienda, sosteniendo un gorro color champiñón con la punta de los dedos, “¡Mira esto!”, gritó la joven, “Dijiste que este era el mismo gorro que Jane Farrier llevaba puesto cuando huyó con el conde y mentiste, ¡Nada en absoluto me ha ocurrido a mi!”.

“No me sorprende”, dijo Sophie antes de darse cuenta, “si eres tan tonta como para usar ese gorro con esa cara, no tendrías la inteligencia como para reconocer al mismísimo rey si se te postrara al frente, eso si primero no se convierte en piedra con solo verte”.

La cliente la observó, luego le lanzó el gorro y salio corriendo de la tienda, Sophie puso cuidadosamente el gorro en la basura, respirando agitadamente, la regla era: Pierde tu temperamento, pierde un cliente, acababa de comprobar esa regla. La preocupaba lo bien que se había sentido.

Sophie no tuvo tiempo de recuperarse, había ruido de ruedas y caballos relinchando y un carruaje oscureció la ventana. La campanilla de la puerta resonó y la clienta mas grandiosa a la que le hubiera vendido nunca entró a la tienda, con un hermoso chal colgando de sus hombros y diamantes brillando por todo su hermoso vestido negro. Los ojos de Sophie se fijaron primero en su gran sombrero, plumas reales de avestruz reflejaban los rosas, azules y verdes destellos de los diamantes luciendo aún así negro, era un sombrero costoso. El rostro de la dama era cuidadosamente hermoso, su cabello castaño la hacia parecer joven pero… Los ojos de Sophie notaron al joven que la seguía, era una persona ligeramente formal con cabello rojizo, muy bien vestido, pero pálido y obviamente disgustado, miró a Sophie con cierto terror, obviamente era mucho mas joven que la dama, Sophie estaba sorprendida.

“¿Señorita Hatter?”, pregunto la mujer en una voz melodiosa pero autoritaria.

“Si”, respondió Sophie, el hombre parecía mas disgustado que nunca, quizás la mujer era su madre.

“He oído que vende lo mas hermosos sombreros… Muéstremelos”

Sophie no se sentía con ánimos de responder, así que fue a buscar sombreros, sabía que ninguno de estos sombreros eran de la clase de la mujer, pero podía sentir los ojos del hombre siguiéndola y eso la hacia sentirse incomoda. Mientras más pronto la mujer descubriera que ningún sombrero era adecuado para ella, mas pronto esta extraña pareja se iría, siguió el consejo de Fanny y comenzó por los peores.

La dama comenzó a rechazarlos de inmediato, “Vacíos”, le dijo a los gorros rosa, “Juventud” al verde oruga, al que tenia velos y brillos le dijo “Encanto misterioso, que predecible, ¿Qué mas tiene?”

Sophie sacó el moderno blanco y negro, que era el único con una remota posibilidad de interesarle a la dama. La dama lo miró con desprecio “Este no hace nada útil para nadie, me esta haciendo perder mi tiempo Señorita Hatter”

“Solo porque usted vino a preguntar por sombreros”, dijo Sophie, “Esto es solo una pequeña tienda en un pequeño pueblo, ¿Por qué…”, detrás de la dama el hombre comenzó a hacer señas de advertencia “se molestó en venir?”, terminó Sophie preguntándose que estaba pasando.

“Siempre me molesto cuando alguien intenta oponerse a la bruja de Waste”, dijo la dama, “He oído de usted Señorita Hatter y no me importan su competencia o sus habilidades, vine a ponerle un alto, así que tome”. Estiró su mano hacia el rostro de Sophie con un extraño movimiento.

“¿Quiere decir que usted es la Bruja de Waste?”, dijo Sophie con voz temblorosa, su voz parecía extraña con miedo y asombro.

“Lo soy… Y espero que esto te enseñe a no meterte en mis cosas”.

“No creo que lo haya hecho, debe haber algún error”, dijo Sophie con voz ronca. El hombre ahora la miraba con notable terror, aunque no sabía porque.

“No hay ningún error Señorita Hatter”, dijo la bruja, “Vamos Gastón”, se dio la vuelta y salio por la puerta de la tienda mientras el hombre se la sostenía abierta humildemente, se volvió hasta Sophie, “Por cierto, no podrá decirle a nadie que está bajo un hechizo”, le dijo la bruja. La campanilla de la puerta sonó como una campana funeraria tras de ella.

Sophie tocó su rostro, preguntándose que había estado viendo el hombre, sintió arrugas suaves, miró sus manos, también estaban llenas de arrugas y delgadas, con grandes venas en el dorso y nudillos como protuberancias, alzo su falda gris y vio delgados y decrépitos tobillos que hacían que sus zapatos le quedaran grandes. Eran las piernas de alguien alrededor de los noventa y parecían ser reales.

Fue hasta el espejo y se dio cuenta que debía cojear, la cara en el espejo estaba bastante calmada porque era lo que esperaba ver. Era la cara de una anciana, marchita y marrón, rodeada de un menudo cabello blanco, sus propios ojos amarillentos y llorosos la miraron, luciendo bastante trágicos.

“No te preocupes cosa vieja”, Sophie le dijo a su rostro, “Te ves bastante sana, además, esto es mas parecido a lo que realmente eres”.

Pensó en su situación bastante calmadamente, todo parecía haberse vuelto calmado y lejano, ni siquiera estaba molesta con la bruja de Waste.

“Bueno, claro que tengo que vengarme cuando tenga la oportunidad”, se dijo a su misma “pero mientras tanto, si Lettie y Martha pueden soportar ser otra, yo puedo soportar estar así, pero no me puedo quedar aquí, Fanny tendrá un ataque, veamos, este vestido gris es bastante adecuado pero necesitare mi chal y algo de comida”.

Cojeó hasta la puerta de la tienda y con cuidado puso el anuncio de “CERRADO”, sus huesos tronaban mientras caminaba, debía caminar lentamente e inclinada pero le aliviaba descubrir que era una mujer bastante sana, no se sentía débil ni enferma, solo un poco rígida. Cojeó a buscar su chal y se lo puso alrededor de la cabeza y los hombros como hacen las mujeres ancianas, luego busco su bolsa con unas cuantas monedas y un poco de pan y queso.

Salió de la casa, dejando la llave en el lugar de siempre y se marchó cojeando por la calle sorprendida de lo calmada que se sentía aún.

Se preguntó si debía despedirse de Martha, pero no le agradaba la idea de que Martha no la reconociera. Lo mejor era marcharse, Sophie decidió que le escribiría a sus dos hermanas cuando llegara a donde fuera que iba, así que partió, por el camino donde la feria había estado, sobre el puente hasta el campo. Era un caluroso día de primavera, Sophie descubrió que ser una vieja bruja no le impedía disfrutar la vista y el olor de mayo en los setos, aunque su vista era un poco borrosa, su espalda comenzó a dolerle. Caminaba bastante bien, pero necesitaba un palo para caminar, buscaba entre los setos mientras pasaba, tratando de encontrar una rama suelta de algún tipo.

Evidentemente sus ojos no eran tan buenos como antes, pensó ver un palo a una milla mas o menos, pero cuando se acercó a el resultó ser la punta inferior de un viejo espantapájaros que alguien había tirado en el seto. Sophie lo enderezó, tenía un nabo marchito por cara, Sophie se dio cuenta que tenia un sentimiento de amistad hacia el, en vez de destrozarlo y tomar el palo, lo atoró entre dos ramas del seto, de forma que se parara amenazadoramente sobre la barda, con sus mangas deshechas en sus brazos de palo revoloteando sobre el seto.

“Listo”, dijo y su agrietada voz de vieja la sorprendió tanto que la hizo soltar una carcajada, “Ninguno de los dos tiene mucho que hacer ¿No es así amigo?, tal vez podrás regresar a tu campo si te dejo donde la gente te pueda ver”, volvió al camino cuando un pensamiento le llegó de pronto y se dio vuelta, “Bien, si no estuviera destinada al fracaso por mi posición en la familia”, le dijo al espantapájaros, “tu podrías volver a la vida y ofrecerme ayuda para hacer mi fortuna, pero te deseo suerte de todas formas”.

Se volvió a reír mientras caminaba, quizás estaba un poco loca, pero las mujeres mayores normalmente lo estaban.

Encontró un palo una hora mas tarde cuando se sentó en el pasto a descansar y a comer su pan y queso, había ruidos en el seto detrás de ella; pequeños gemidos ahogados seguidos de resoplidos que hicieron mover varios pétalos del seto. Sophie se arrodilló para echar un vistazo entre las flores y ramas hasta el interior del seto y descubrió un delgado perro gris allí adentro. Estaba desesperadamente atrapado con un fuerte palo que de alguna forma estaba retorcido en una cuerda atada a su cuello, el palo se había atorado entre dos ramas del seto de tal forma que el perro apenas podía moverse, movió sus ojos salvajemente al ver el rostro de Sophie.

Cuando era una niña, Sophie le temía a todos los perros, aún siendo una anciana estaba bastante asustada con las dos hileras de blancos dientes en la boca abierta de la criatura, pero se dijo a si misma “con la forma en la que me encuentro ahora, apenas y vale la pena preocuparse por algo”, así que buscó en su bolsillo por sus tijeras de coser, se estiró hacia el seto con las tijeras y cortó la cuerda alrededor del cuello del perro.

El perro era bastante salvaje, se alejó de ella y le gruño, pero Sophie siguió cortándola valientemente, “Te morirás de hambre o te ahorcaras, mi amigo”, le dijo al perro en su quebrada voz de anciana, “a menos que me dejes liberarte, de hecho me parece que ya alguien ha tratado de ahorcarte, quizás por culpa de tu salvajismo”. La cuerda estaba bastante apretada en el cuello y el palo había sido enrollado maliciosamente en ella, le llevo bastante tiempo antes de que la cuerda se rompiera y el perro pudiera liberarse del palo.

“¿Te gustaría un poco de pan y queso?”, le preguntó Sophie, pero el perro solo le gruñó, salio por el lado contrario del seto y se fue corriendo, “¡Que poca gratitud!”, dijo Sophie, sobando sus lastimados brazos, “pero me has dejado un regalo aún sin querer”, haló el palo que había estado atado al cuello del perro y vio que era un bastón perfecto para caminar, bastante liso y con una punta de hierro. Sophie terminó de comer su pan y su queso y siguió caminando, el camino se hacía cada vez mas inclinado y descubrió que el bastón era de bastante ayuda, además que era algo con lo que hablar. Sophie siguió caminando con un propósito y hablando con su bastón, después de todo la gente anciana a menudo hablan consigo mismos.

“Ha habido dos encuentros, y ni una pizca de agradecimiento de parte de ninguno, de todas formas eres un buen bastón, no me estoy quejando, pero estoy segura que habrá un tercer encuentro, mágico o no, de hecho insisto en un encuentro mas, me pregunto cual será”.

El tercer encuentro llegó al finalizar la tarde, cuando Sophie ya había bastante arriba entre las colinas. Un hombre vino silbando hacia ella, seguramente un pastor que va a casa luego de vigilar a sus ovejas, Sophie pensó. Era un joven de unos cuarenta o algo así, “¡Dios!” Sophie se dijo a si misma, “Hace unas pocas horas lo hubiera considerado un hombre mayor, como cambia el punto de vista de uno”.

Cuando el pastor vio a Sophie murmurando a si mismo, se movió cuidadosamente hacia el otro lado del camino y gritó “¡Buenas tardes Madre!, ¿hacía donde te diriges?”.

“¿Madre?”, preguntó Sophie, “¡Yo no soy tu madre joven!”.

“Es una forma de hablar”, dijo el pastor alejándose mas hacia el borde opuesto del camino, “Solo intentaba preguntar educadamente, ya que veo que se dirige hacia las colinas al final del dia, no llegará a ningún lado antes del anochecer ¿o si?”

Sophie no había considerado esto, se detuvo en el camino y pensó acerca de ello, “no importa realmente”, dijo mas a si misma, “no puedes ser exigente cuando sales a buscar tu fortuna”.

“¿No puedes madre?”, dijo el pastor, ya estaba mas abajo que Sophie y parecía sentirse mejor así “Entonces te deseo buena suerte madre, siempre que tu fortuna no tenga nada que ver con el castillo encantado”, y se fue por el camino dando grandes zancadas, casi corriendo pero no del todo.

Sophie lo miraba indignada, “¡Pensó que era una bruja!”, le dijo a su bastón, tuvo la idea de asustar al pastor gritando cosas horribles hacia el, pero le pareció muy poco amable de su parte. Siguió su camino colina arriba murmurando, pronto los setos dieron paso a desiertos barrancos y el camino se volvió cada vez mas inclinado, para entonces sus viejos pies huesudos le dolían, al igual que su espalda y sus rodillas. Estaba muy cansada para murmurar así que solo siguió caminando, resoplando hasta que el sol estaba bastante bajo, de repente se volvió bastante claro que no podía dar un paso mas.

Colapsó sobre una piedra, preguntándose que haría ahora, “La única fortuna que puedo pensar ahora es una silla cómoda” pensó.

La piedra parecía estar en una especie de mirador, lo cual le dio a Sophie una vista magnifica de hasta donde había llegado, estaba la mayor parte del valle esparcido bajo ella, todos los campos, paredes y setos, las orillas del río y las finas mansiones de la gente rica, brillando sobre la copa de los árboles, hasta las montañas azules en la distancia. Justo debajo estaba Market Chipping, Sophie podía ver sus bien conocidas calles, ahí estaba Market Square y Cesari’s, podría haber lanzado una piedra dentro de la chimenea de la casa de al lado de la tienda de sombreros.

“¡Que cerca esta aún!”, le dijo Sophie a su bastón con desesperación, “¡Toda esa caminata, solo para llegar hasta arriba de mi tejado!”.

Comenzó a hacer frío en la piedra a medida que el sol bajaba, un desagradable viento soplaba en cualquier dirección que Sophie volteara para evitarlo. Ahora si parecía importante no estar en las colinas al anochecer, se descubrió pensando cada vez mas en una silla cómoda y una chimenea, asi como en la oscuridad y animales salvajes, pero si regresaba a Market Chipping sería pasada la media noche al llegar hasta allá, podría seguir de todos modos, así que se levantó con sus huesos sonando y completamente adolorida, era horrible.

“Nunca me había dado cuenta de lo que tiene que soportar la gente mayor, de todas formas no creo que los lobos me coman, estoy demasiado seca y dura para ellos, eso es un consuelo”.

La noche estaba llegando rápidamente, el viento era cada vez mas fuerte, los resoplidos de Sophie y el ruido de sus huesos eran tan fuertes en sus oidos que le llevó un rato darse cuenta que no todos los ruidos venían de ella, miró hacia arriba.

El castillo del mago Howl estaba resoplando y golpeteando hacia ella a través del camino. Humo negro salía en nubes por detrás de sus almenas, lucia alto, delgado, pesado y feo y muy siniestro. Sophie se apoyó en su bastón y lo observó, no estaba particularmente asustada, se preguntaba como se movia, pero lo primordial en su mente era que todo ese humo significaba una gran chimenea en algún lado dentro de esas altas paredes negras.

“Bueno, ¿Por qué no?”, le dijo a su bastón, “el mago Howl no querría mi alma para su colección, solo le interesan las chicas jóvenes”

Levantó su bastón y la movió fuertemente frente al castillo, “¡Detente!” le gritó.

El castillo obedientemente se detuvo lentamente aproximadamente a cincuenta centímetros de ella, Sophie se sintió bastante agradecida mientras cojeaba hacía el.

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  • Feliz Día del Libro :o
  • Kakashi
    Hola que mas, yo ando por aca feliz pues por que Isiux acaba de subir el 2 capitulo de una historia realmente interesante, y veo que muchas personas mo tiene interes.
    A ver muvchacho dejen la pereza y len un rato, es bueno.
    Gracias çIsiux espèro subas el otro
    Saludos a todos
  • Jajajaja por nada Kakashi, yo me estoy divirtiendo mucho traduciendolo, espero que les siga gustando, cada vez se pone mejor, apenas viene la mejor parte ;)

    Y pues quiza no es que no tengan interes, simplemente no comentan (eso espero jajajaja)..

    Aleiex: Feliz Dia del Librooo..!!!

  • Jaja pos te estás rifando amorcillo, yo sé que varios lo andan leyendo namás que son todos tímidos. Vas a ver qué pasaría si pones que ya no lo vas a seguir sacando, tons si saldrían de su anonimato :P

    A ver muchachones lectores, no hay apoyo? :P

  • Isiux: jejeje ahora dejare mi cometario :P no me he olvidado de ninguno de ustedes :)

    Me parece muy bueno el libro que estas leyendo, he leido someramente tanto este post como el anterior (uno de mis propositos de este año es leer mucho :) ), pero como suena, se oye interasante y llamativo su historia.

    Estare al pendiente de lo que traduces y lees, para saber mas. :)

  • Que linda historia me ha gustado mucho, me voy leyendo los 2 capitulos y me ha transportado a otro mundo inmediatamente. Que buena lectura, gracias por traducirlos.
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  • IVONNE
    PORFAVOR TRADUCE LA SECUELA DE EL CASTILLO VIAJERO QUE ES EL CASTILLO EN EL AIRE
    ME URGEEEE!!!!
    ADEMAS SE ME PASABA DECIRTE QUE ERES SUPER GENIAL POR TRADUCIR EL CASTILLO VIAJERO
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