Pages Navigation Menu

Blog colectivo con escritores sumamente ociosos, tratando temas diversos como Anime, Videojuegos y cualquier cosa que se les ocurra...

20 años hace, con un nintendo y algo de imaginación.

Super Mario Bros. para Nintendo
Super Mario Bros. para Nintendo

20 años atrás, recuerdo que conecté mi Nintendo al televisor y metí el cartucho que te regalaban con el sistema. Música de 8 bits. Ladrillos, montañas con ojitos, nubes con ojitos, hongos y un monín que se hacía gigante después de comer hongos. Los enemigos, para mí, eran tortugas y pequeños búhos. Nunca imaginé que fueran hongos renegados, sino búhos malignos. La princesa, apenas un manchón de rosa y pixeles amarillos de un cabello rebelde, era un ideal elusivo el cual se quebraba con un “Sorry Mario, but the princess is at another castle”.


Esa pequeña frase, la he adoptado en mi vida personal para decirle a las personas que deben seguir intentándolo: “Sorry Mario, but the princess is at another castle”. Es LA FRASE. La que te impulsa a seguir jugando, intentándolo, por más difícil que pueda parecer.

Cartucho de Super Mario Bros
Cartucho de Super Mario Bros

Zelda, mi segundo juego, me enamoró por la música. Me hizo sentir un héroe verdadero. Muy a pesar de los pixeles verdes y blancos cuyo nombre por default era “Link”, imaginaba un héroe legendario, versado en las artes de la guerra. Los pixeles verdes eran monstruos, simplemente monstruos. Las hadas eran compañeras del mismo tamaño que el guerrero. Bien podrían ser ángeles. El viejo, para mí era el mismo viejo que guiaba a Link en su aventura.

Como en los juegos de Atari… había pixeles, había sprites, había música de ocho bits, pero… para realmente comprar un juego, debía haber un elemento de imaginación para que el jugador no lo abandonara. La imaginación provocaba que el jugador tomara el control del juego y fomara parte de él.

Link al lado de la dormilona de Zelda
Link al lado de la dormilona de Zelda

Así como pasa en los libros. Uno lee y el personaje principal, si es llamativo o si provoca una reacción espiritual, pierde las características físicas que le dio el autor y le ponemos las nuestras.

¿Cuántos de nosotros, no pedimos overoles, una gorra roja y nos fuimos a Real de Catorce a buscar hongos? Cof cof, olviden eso último.

A Nintendo, además de los libros, le debo mucho del desarrollo de mi imaginación visual y auditiva. Pasaron los años y aunque cada vez perfeccionaban más los sprites, uno terminaba por interpretar los rasgos verdaderos de sus personajes preferidos.

Super Nintendo. Final Fantasy III. No había duda que ya podías reconocer los rostros de tus personajes en el menú de los perfiles. La música ya no eran monótonos bip bip bip. Los enemigos, eran sprites que podías admirar mejor.

Sin embargo, aquellos monitos que seguían paseando, peleando, platicando con las personas del pueblo, que compraban espadas y armaduras que no siempre reflejaban cambios. Pequeñitos sprites que para sonreír necesitaban dos pixeles negros y para reír sólo modificaban brevemente su valor Y, todavía eran motivo para que el jugador continuara con interés su historia y les robara ese papel para quedárselo él.

Yo fui Cyan, en el tren de los muertos. Yo fui Gau, cuando su padre lo rechazó. Y yo fui Locke, cuando Celes cantó en la Opera.

Final Fantasy 3 para Nintendo
Final Fantasy 3 para Nintendo

Con pequeñas imágenes, los programadores dependedían de la imaginación del jugador para que este completara las escenas o situaciones principales del juego. Pero no sólo eso, también se esforzaban por entregar algo de calidad y no permitían que el sistema limitara la capacidad de su videojuego.

Mi hermano, diez años menor que yo, juega de vez en cuando Mario Galaxy. Después de jugarlo, siempre se me acerca y me dice: “Le falta algo. Me acuerdo cuando Mario 64 era divertidísimo”. Yo me acuerdo cuando Super Mario World era divertidísimo, y Mario 64 era… pues el siguiente juego. Ya no había elementos que pudiera imaginar por mi cuenta. Todo estaba digerido para mí.

Entre más avanza la industria de los videojuegos, los elementos cada vez se presentan más digeridos. Mayor fidelidad de sonido, texturas de alta resolución, modelos tridimensionales con un antialias de 8x. Es asombroso ver las montañas como montañas. ¿Pero no era más asombroso, imaginar que tres pixeles cafés eran una montaña?

El lanzamiento del Playstation 3, significó un paso enorme para la industria. Un cacharro bastante caro, que depende de las gráficas. Pero eso también mete en jaque a la industria. Si queremos que el jugador no se decepcione del sistema, necesitaremos excelentes historias que contar a través de estos juegos. O juegos sencillos que permitan imaginar al jugador.

Lo mismo pasa con el XBOX 360, pero con la gran ventaja de una comunidad de jugadores en línea, que hace más divertidas las matanzas comunitarias y el sistema de “logros”, que permite al jugador medirse contra otros.

Pero el WII, es un gran acierto, al traernos todos esos juegos que nos recuerdan aquellos viejos tiempos, donde forzosamente creíamos en búhos siniestros. En princesas inalcanzables. En magos rojos o magos azules, de sombreros puntiagudos. El juego éramos nosotros.

nota: Este post saldrá publicado también en la revista Niponia, búscala con tu voceador favorito n_n

468 ad
Kyplex Cloud Security Seal - Click for Verification